Experimentos científicos con agua

El principal vehículo de aprendizaje durante toda la etapa infantil es, sin duda, el juego. Los niños aprenden jugando y no lo decimos nosotros: es algo que han afirmado, entre otros, Jean Piaget. Somos conscientes de la importancia del juego en su desarrollo y, por eso, creemos que la temporada estival es la oportunidad perfecta para repasar y aprender curiosidades que les servirán, seguro, para su desarrollo educativo posterior.

Así, se pueden repasar, casi sin querer, cualquiera de las materias que conforman el currículo educativo durante el curso, pero hoy queremos centrarnos en una que, además, se puede repasar de forma muy divertida: la ciencia.

Vamos a explicar, a continuación, un montón de experimentos científicos que tienen como protagonista al mismo elemento: el agua. Gracias a ellos, los peques podrán refrescarse, jugar y divertirse con este medio mientras aprenden también todo lo que es capaz de conseguir con unos cuantos materiales que todos tenemos por casa.

¿Por qué flota el agua del mar?

Aunque todos los adultos sabemos que el agua salada es más densa que el agua dulce por la presencia de la sal, los niños no tienen por qué saberlo.

Una forma muy sencilla de explicárselo es dejando que ‘salen’ un poco de agua dulce con sal corriente. Una vez que esté deshecha dentro del vaso con agua, cogeremos otro con agua duce y meteremos, en cada uno, dos o tres uvas.

Si está bien hecho, en el agua salada las uvas flotarán, y en el agua dulce se hundirán. Una forma muy sencilla y entretenida de explicar cómo cambia la densidad del agua.

Agujereando el agua

¿Sabías que, si agujereas con un objeto punzante una bolsa llena de agua, esta no se sale? Esto ocurre por la actuación de la molécula conocida como etileno, que está presente en el polietileno del que está fabricado la bolsa de agua. Cuando el objeto punzante atraviesa la bolsa, el plástico crea una especie de sello hermético alrededor de él que impide que salga.

¿Por qué llueve?

Para explicar a los niños cómo se forma la lluvia bastará con calentar un poco de agua en un vaso de cristal y taparlo con una botella de algún refresco previamente cortada. El vapor de agua conseguirá que se formen cada vez más gotas de agua sobre las paredes de la botella. Así se podrá explicar la condensación de una forma bastante sencilla.

Gusanos de seda

Aunque este experimento es más divertido que educativo, nos parece perfecto para el verano.

Para formar auténticos gusanos de ‘seda’ que parecen deslizarse por la superficie tendréis que seguir los siguientes pasos:

  • Coger un trocito de pañuelo de papel (si es de una o dos capas, mejor que mejor) y pintar algunas líneas en el color que prefiráis
  • Enrollarlo sobre un palillo chino.
  • Sacaréis el rollo del palillo y lo frunciréis sobre sí mismo para formar una especie de acordeón
  • Ya solo quedará echar unas gotas de agua sobre el rollito para ver cómo crecen los gusanos

¡Mira como huyen los virus!

Este experimento se hizo muy famoso durante el confinamiento y sigue siendo igual de interesante hoy por hoy.

Si llenas un plato con agua y echas un poco de pimienta negra, al meter el dedo verás cómo la pimienta no se va hacia ningún sitio: se queda donde está.

Sin embargo, si pasas las manos por un poco de jabón (como, por ejemplo, jabón de lavar los platos) y metes el dedo en la misma agua con pimienta, podrás observar que todas las partículas de la especia se expanden hacia los lados, dejando el agua del medio prácticamente limpia.

Puedes explicar a tus hijos que es lo mismo que ocurre con los virus si nos lavamos bien las manos con jabón.

¿Serás capaz de levantar el hielo con solo una cuerda?

Aprovechando el nivel de curiosidad de los niños pequeños, vamos a retarles a levantar un cubito de hielo con tan solo una cuerda fina. Para ello, coloca un hielo en un vaso de agua y una cuerda encima del cubito: los niños comprobarán que no se levanta el hielo.

Ahora, vuelve a hacer la misma operación, pero, sobre la cuerda y el hielo (previamente unidos) echa un poco de sal. Espera unos segundos y, ahora, verás que sí se levantará el cubito de hielo pegado a la cuerda.

Esto ocurre porque la sal consigue reducir el punto de congelación del agua, derritiendo la parte del hielo donde se echa. Sin embargo, en unos segundos volverá a congelarse, por lo que la cuerda quedará debajo de la capa congelada.

08 / 09 / 22